jueves, 28 de junio de 2012

“PARTICIPAR DEL PROGRAMA DE FORT ME HUBIESE JUGADO EN CONTRA”





Curvas de ensueño y carisma popular posicionaron a Virginia Gallardo (26) como bailarina, actriz (integra la comedia Cuatro colas y un Funeral) y panelista (Animales Sueltos, por América 2). Desde su llegada a la Capital Federal, hace ya unos cuatro años, no paró de crecer. Y lo hizo a pasos agigantados.
Las razones podrán ser muchas y variadas, pero sin dudas una es la que se destaca: Vir nunca se la creyó, algo muy común en el ambiente.Para muestra, basta un botón: no se quiso ir de Animales... y le dio un giro muy bueno a su trabajo en América. “Fui la que quiso sobrevivir a la nueva versión del programa. Lo que se me habló y planteó, también se lo hizo con Cinthia y Claudia Fernández. Y opté por quedarme. Estoy en una etapa en donde creo que todo suma. Esta versión del programa me hizo reencontrar con la mujer que se informa, que lee. A veces, si no te obliga el trabajo, siempre tenés otras cosas para hacer. Ahora, dedico tiempo a, por ejemplo, leer los diarios”, arrancó reconociendo.
–Sos una de las pocas chicas de la nueva camada que no están en el Bailando…
–Bailando me descubrió y me trajo de Corrientes. Siempre voy a estar para ellos. Si me necesitan y el canal me lo permite, daré el presente. Creo que el show te da espacios para lucirte. No reniego de la exposición que significa, como tampoco lo hago de la palabra vedette. Podés ser linda y tener cabeza.–Belén Francese, tu compañera teatral, dice que ella traspasó la etapa de mostrar el cuerpo, que ahora se la tiene que asociar con lo artístico…
–No puedo hacer nada con mi cuerpo más que salir como una monja, toda tapada, algo que no me interesa. De hecho, para Animales Sueltos ahora me pidieron que me lookee con un poco más de ropa sin dejar de lado a la mujer sexy. Pero no mostrar el cuerpo, no significa que seas una santa. Además, a mi cuerpo le debo mi vida.
–Se nota que no sos prejuiciosa…
–Sí, es verdad lo que digo. Igual, siempre tuve una vida paralela: la de la chica estudiosa y aplicada. Y hoy, como te dije antes, priorizo leer los diarios. Rompo con el prejuicio de que las curvilíneas son huecas. ¡No me van los prejuicios! Hoy la mujer ganó otra posición, hay que dejar atrás lo que se pensaba hace veinte años. Nunca me hice cargo de lo que los demás piensan de mí, y no voy a empezar ahora. Lo único que tiene de bueno el prejuicio es que podés demostrar que sos lo contrario a lo que piensan de vos.
¿Qué opinás del escándalo desatado entre Moria Casán y Andrea Rincón, de que le pague a la diva el cincuenta por ciento del sueldo que recibe por haberla hecho entrar al Bailando 2012?
–Uno conoce a los personajes porque son pares, nos cruzamos muy seguido en distintos lugares. Si el acuerdo era entre ellas, lo tendrían que haber resuelto puertas adentro. Creo que Moria lo sacó a la luz porque se sintió dolida, lo que hizo fue un castigo al sentirse usada. Igual, los porcentajes pedidos fueron excesivos.
–Ricardo Fort, tu ex pareja, sostiene que sos una desagradecida. ¿Qué sentís cuando te define así?
–¡A Ricardo no le debo nada! Cuando lo conocí, yo ya había estado en un Bailando…,que en su momento era Bailando por un sueño. Eso sí, reconozco que con el escándalo que significó nuestra relación, pasé de soñadora a figura del concurso. Respetándolo alcanza y sobra. En su momento, nos quisimos muchísimo. Creo que él me sigue queriendo, esa es la sensación que me da. El programa que empezó a hacer es el show que siempre soñó, pero no es mi sueño, es el suyo. Mi objetivo es trabajar, romperme el lomo ante cada posibilidad que me dan, ante cada propuesta que me llega y puedo concretar. Aceptar me habría jugado en contra, lo reconozco.
–¿Qué querés decir con eso?
–Sería muy difícil que condujera juntos. Me abrí para darle su lugar, no arruinarle su espacio. Además, tengo una pareja a la cual elijo respetar y que, por supuesto, pesa a la hora de tomar las decisiones. No soy una desagradecida, como se dijo. Estoy muy lejos de considerarme una persona así.
–¿A Fort le dijiste que no porque no querés que tu nombre o tu carrera queden asociados a él?
–No tiene que ver con eso, te lo aseguro. Conozco a Ricardo y sé que es capaz de hacer todo solo. De hecho, arrancó con mucho éxito y demostró que a mí no me necesita. Emocionalmente, yo estoy acompañándolo y haciéndole el aguante correspondiente. No sé por qué me quería tener, lo desconozco. Con Ricardo compartí una etapa de mi vida que tuvo sus cosas buenas y sus cosas malas, pero ya pasó, es parte de su pasado y del mío. Me gusta ganarme las cosas por lo que soy o puedo dar, ni más ni menos que eso.
Y si el día de mañana Ricardo te propone posicionarte como lo que siempre soñaste, ¿tampoco aceptarías trabajar con él o para él?
–En su momento tendría que analizar la propuesta. Pero que me dé todo no haría que me sintiera más importante que en alguna otra circunstancia, te lo juro.
–¿Cómo está la relación con Guillermo, tu novio? ¿Estuvieron separados?
–Hace un tiempo pasamos una crisis, la verdad es que estábamos en nuestro mejor momento. En las parejas son comunes las idas y vueltas. Nunca dejamos de convivir, eso quiero aclararlo, por eso nunca consideré que fue una separación. Ahora estamos muy bien, pasando una muy buena etapa.
–¿Entonces, se van a casar, como siempre soñaste? –La fantasía de casarnos y formar una familia sigue vigente. Como debés escuchar muy a menudo, por ahora los dos tenemos otras prioridades que tienen que ver con lo laboral. Más adelante concretaremos la fantasía.

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